LA CARA AMABLE Y CONSTRUCTIVA DE LA SOLEDAD


Probablemente una de las cosas que más me han sorprendido a lo largo de los años es escuchar lo terriblemente mal que la gente habla de la soledad de forma sistemática y generalizada, y el PÁNICO que le tienen tantísimas personas; las hay que hasta creen que estar solo/a es de las peores cosas que te pueden ocurrir en la vida, y convierten sus días en una huida a la desesperada o los llenan de pesadumbre repitiéndose obstinada e insalubremente lo solas que se encuentran.


Hace poco escuché en la conferencia de un psicólogo dos cosas que me llamaron mucho la atención sobre este tema; la primera fue que muchísimas personas acuden a la consulta de los psicólogos muy deprimidas y asegurando que no tienen a nadie y que a nadie importan. Él decía que lo más curioso de estas personas es que desean compañía pero no están abiertas a los demás ni dispuestas a dar los pasos necesarios para conocer a gente. Cuando se les proponen maneras de entablar relaciones con otras personas a través de grupos de actividades, eventos culturales, cursos, etc, los que se quejan de su soledad ponen mil y una excusas para negarse a hacerlo o sacan pegas a todas las propuestas consiguiendo con ello que el agujero en el que se encuentran sea más ancho y hondo. No quieren mover ni un dedo para conseguir lo que ansían y les gustaría que fueran los otros los que se tomaran la molestia de entablar una relación con ellos. Lo fascinante de estos deprimidos es que sacan faltas a todo tipo de personas, es decir, que nada ni nadie les vale, y luego se quejan amargamente de que están y se sienten muy solos, cuando ellos mismos provocan esa situación. Utilizan la excusa de la soledad para justificar el hecho de sentirse unos desgraciados cuando son ellos mismos quienes se crean la desgracia con su actitud. 
La segunda cosa que le escuché decir y que me resultó fascinante fue que la soledad es un tiempo de creación; y a continuación se puso a dar un buen número de ejemplos de cosas en la que la soledad juega un papel indispensable para poder hacerse. A mí esta frase me alegró y me pareció que daba en el clavo por completo porque sentí que ilustraba a la perfección lo que yo suelo hacer en cuando estoy sola: crear. Escribo, pienso en ideas para futuros proyectos, preparo cosas, dibujo, pinto, edito en los blogs, grabo y tomo fotos para luego editar vídeos... Además, al margen de la creación, hago otras muchas cosas que me encantan como salir a hacer deporte o a pasear, ojear en librerías sin que nadie me incordie con un maldito ¿nos vamos ya?, ir a exposiciones, ver pelis, curiosear por Internet, leer, investigar, descansar del mundanal ruido acompañada de velas aromáticas, hacer yoga, escuchar música, cantar y bailar dándolo todo (sin que nadie me vea, jajajaja)... De verdad que siempre me ha dejado alucinada lo mal que hablaban de algo que yo siempre he valorado y AMADO tanto.
Después, dándole alguna que otra vuelta al asunto, al hilo de los ejemplos que había puesto el hombre, se me ocurrieron más ideas referentes al tema y con las que recordé más cosas que se pueden hacer (y hago) durante un tiempo de soledad: reflexionar sobre tu propia vida o sobre temas que te interesen, reencontrarte contigo mismo-a, terminar asuntos que estén pendientes, salir a ver la puesta de sol mientras escuchas tu música favorita, planear un viaje, estudiar, poner en orden la casa, calmarte... 
Por supuesto la conclusión final sobre el asunto fue la de siempre: que según veas, asocies y utilices las cosas, serán para ti un motivo de insatisfacción, pena, miedo, desgracia y demás emociones desagradables, o de alegría, satisfacción, plenitud y gozo.
Me dije que es normal que muchas personas teman la soledad si la tienen asociada a cosas malas y la utilizan para sentirse como unos desgraciados o como una prueba de que nadie les quiere y que eso es muy triste, o para aburrirse, o para justificar sus supuestas desgracias... Es lo malo de esperar siempre que algo externo venga al rescate y te cure las penas; pero es más fácil y cómodo hacer esto que ponerte a hacerlo tú mismo. También me dije que es normal que yo siempre haya ADORADO la soledad porque me lo paso genial haciendo las cosas que más me gustan cuando me toca o busco (cosa muy habitual en mí) estar sola.
Nunca me había dado cuenta hasta que la tarde de la conferencia de ese psicólogo, de la gran suerte que tengo de haber desarrollado la capacidad de utilizar mi tiempo de soledad para hacer cosas útiles o que me encantan, y para sentirme bien.
¿Qué tiene de malo para mí la soledad? QUE ENGANCHA ;-)

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